Benedicto Lorenzo de Blancas, España Ella Ella era la tierra prometida en el amanecer de la conciencia, la manzana del árbol de la ciencia en cuerpo de mujer estremecida. Ella era el encuentro, la acogida, la presencia en la tierra, la experiencia, la protección total de su indigencia, la identidad en ambos de la vida. Parecía la gracia verdadera, el trofeo más tierno y exquisito que pudiera alcanzar el hombre. Era el más hermoso ser entre los seres, el mito más perfecto entre los mitos, la mujer entre todas las mujeres. |