Gonzalo Dobles Segreda, Costa Rica Fui contigo tan cruel Callábamos los dos ... En mi tormento resistí mi dolor altivo y fuerte, y así sin comprender tu sufrimiento fui contigo tan cruel hasta la muerte. Y en la nocturna y apacible calma de aquella noche tétrica y sombría, escuchamos los dos dentro del alma el grito del amor que se moría. Hubo un silencio sepulcral ... La brisa recogió el cascabel de tu sonrisa que en la nocturna calma se diluía. Y al mirarla otra vez en el encanto de su inmenso dolor, se cubrió en llanto su rostro de mortal melancolía... |