José Zacarías González del Valle, Cuba, 1820 Al morir el día El vasto mar que su inquietud reprime lo agita apenas con murmullo grato el aura débil que de rato en rato sopla sobre él, y misterioso gime. Allá al Oriente do la noche imprime por la otra orilla su negror ingrato, álzase humilde con sencillo ornato de Regla el templo en actitud sublime. La corta luz del expirante día la faz le deja en claridad bañada, cual si por ser de Dios noble morada pusiera en alumbrarle su porfía, mientras a impulso del vapor, alada cruza una nave la gentil bahía. |