Verónica Pedemonte, Uruguay, 1963 Temerarios Hay que encerrarse en la caligrafía atribuirle al nombre un número, soportar con paciencia la etiqueta y no inventar el mundo cada tarde. Hay que aceptar al general en jefe, hay que encogerse si la cama es corta. Dormir de lado si la ves estrecha, estrujarse los pies en los zapatos. Aunque conozco gente temeraria que ante la duda, caminó descalza, asimiló las deudas, perdonó los errores, le dijo adiós al general en jefe, dentro de la mejor caligrafía, y se atrevió a vivir a su manera. |