William H. González, México Instantes de luz Oro filtrándose por mi ventana. Luz en las flores de las bugambilias rebosando en verde, las frondosas tulias. Diamantes en la punta de las hojas y tallos espinosos que se mecen vencidos por el peso de las rosas. Escapa tu figura de mi mente y se va a retozar entre la fronda y tu desnudo cuerpo, entre los claros de las ramas surge. Las nubes Absorto contemplaba las nubes desplazándose en el viento las nubes eran grises, eran blancas y otras gris, casi negro. También algunas nubes sonrosadas, surgieron a lo lejos porque la luz del sol agonizaba en la meta del cielo. Viajaban hacia oriente, lo recuerdo. Las grises, las rosadas y las blancas, con el viento se fueron. Las nubes casi negras, se quedaron compadeciendo mi jardín sediento y desgajándose relampagueantes, generosas cayeron. Canción de amor Voy a llevar mi amor al infinito a la región del sueño de los sueños, donde se vuelven realidad los mitos, donde moran los muertos. Voy a llorar tu ausencia y si me toca de morada el cielo verás mis lágrimas en el rocío, de las flores del huerto. Quieres venir conmigo y yo no quiero. ¡Tienes que seguir viva para que nuestro amor siga viviendo! Volveremos a vernos amor mío, cuando vuelva a formarse el universo. Llevar el pensamiento Llevar el pensamiento a los albores de la vida breve donde transcurrió el tiempo aparentando hacerlo lentamente... Asir las ilusiones y llevarlas al sueño reflejadas en cuentas de colores que guardaré debajo de la almohada. Despertar en la nada, sin el aliento de la fantasía. Deseando del amor una migaja Y una gota de vida. |